Mapa de viaje

El 21 de marzo del año 2012 comenzó mi primer gran viaje, motivada por una gran transformación interior que me decía que era hora de partir. Abandoné la universidad, vendí mis muebles, pinté las paredes de una casa. Elegí Italia como mi primer destino debido a que tenía la posibilidad de acceder a la ciudadanía italiana. Sin embargo este país me mostró la fuerza que esconde la vida y sobre la cual no tenemos ningún tipo de control.

Mi viaje duró dos años y medio. Ninguno de los planes que tenía para mi viaje resultaron. Tuve que abrir mi mente. Estuve en países tan diferentes como España, Italia, Francia, República Checa, Alemania, Bulgaria, Turquía, Tailandia, Malasia, Indonesia, Camboya y Nueva Zelanda. En mi viaje descubrí una forma particular de viajar: cuidar casas. He escrito mucho respecto de este viaje: qué es housesitting, qué significa viajar de esta forma, cómo crear un perfil exitoso, etc. Toda la información se encuentra condensada en la Guía de Housesitting en Español (¡a la luz en mayo de 2015!), que tiene como objetivo dar a conocer esta práctica en el mundo español y por supuesto inspirarte a realizar un viaje diferente.

Sin embargo mi viaje fue, ante todo, espiritual. Luego de dos años y medio de trashumancia en los cuales aprendí sobre mí misma, afronté mis límites, aprendí a vivir sin dinero, realicé todo tipo de trabajos, despedí a un amor, me volví a enamorar, creé un blog de viajes, escribí dos talleres de escritura preciosos y escribí mi primer libro de viajes, decidí volver a Argentina. Volver fue también una experiencia intensa, tanto o más que lanzarme al mundo.

En mayo de 2015 comienza una nueva aventura, que estaré contando en mi blog sin seguir ningún tipo de formato, aunque la poesía es una parte inherente de mi escritura, porque hay un momento en que las explicaciones no bastan. Aventura terminada. Estoy nuevamente en Buenos Aires rumbo a Italia. A terminar lo que empecé hace 4 años atrás.

Nunca escribo de manera ordenada. No encontrarás aquí el mapa de mi viaje, así que el título de este apartado es pura mentira. Hay países sobre los cuales no he escrito nada. Hay países en los cuales me he dicho toda. Depende de cuánto amor siento un determinado momento y de cuántas palabras aparecen en mi boca. En mi libro de viaje encontrarás todavía más caos, porque así es mi memoria.

No volví a Argentina buscando entender mi viaje. Más bien el viaje se “entendió” conmigo. Viajar fue una curación. Nunca tomé un bus con la necesidad de ver un monumento, un museo o una plaza. Lo hice porque me sentía perdida y tenía la sensación de que viajar sería mi respuesta. Lo fue, y también volver. Puedes viajar de mil formas posibles. En mi viaje padecí ataques de pánico, me sentí sola, me faltó dinero, aprendí a hablar en inglés. Pero aprendí ante todo la permisividad de la vida. Aprendí a sonreír, a abrirme, a decir que no y que sí siguiendo mi intuición.

Una de las razones de mi viaje fue un diagnóstico médico: “te vas a morir pronto”. Construí mi casa con aire y juré que no moriría jamás en un hospital. En el viaje me fui volviendo una nada: perdí todo rasgo de persona y fui más parecida a una nube. Y me sané.

Me gusta escribirme y devolverle al mundo todo lo que cada día recibo. No viajo con mucho dinero. Pero invento cosas. Siempre tienes la posibilidad de moverte si es que la vida y tú van de la mano. No tengas miedo a soltarte. Ni tengas tantos planes. El futuro no existe. Viajando aprendí a escribir. Nadie sabe verdaderamente qué pasará mañana. Disfruta cada momento, encuentra la forma. Viajar no es nada perfecto, sabes. Sufrí mucho. Es sólo una forma distinta de ver la vida.

Sígueme aquí si quieres saber qué palabras encuentro para contarte los mundos que llevo dentro mío, y si quieres saber en qué punto del mapa me encuentro.

Escríbeme a webcaminomundos@gmail.com si tienes intención de conocer a qué sabe el sabor del mango, el ritual del té, el tamaño de mi valija y qué llevo en ella. ¡Prometo compartir mi historia contigo!

¡Quiero leer tu libro!

¡Lee mi libro de viajes!