Mi miedo era mi mayor aliado

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Cuando tengo miedo me dejo estar. Dejo de desear. No escucho música. Tengo miedo de autodestruirme. Tengo miedo de perderme en la locura. Detesto el sexo. Tengo miedo de perder a Exe. Vivo adentro de un Tornado. Nada se siente bien.

– Tengo miedo de perderte, amor.

No sé bien de dónde salen, pero en este Tornado vienen a mi ideas MUY nuevas. Son ideas muy generosas y muy completas en sí mismas y me ayudan a comprenderme a otro nivel.

Pocas veces les presto atención. A veces sí. Cuando las invito, me cuentan cosas grandes.

– ¿No te parece extraño que me cueste repetir la frase “Dios está en todas las cosas que veo” durante el día pero la frase “Estoy perdida” es una canción que no termina nunca? No hago esfuerzos en cantar ciertas canciones, ¿Te diste cuenta? Es como si fuera más fácil ser una vaga emocional y regodearme de ciertas emociones… cómo decirlo… trágicas…

“Estoy perdida. No sé quién soy. Soy un fracaso. Debería saber qué hacer de mi vida. Debería tener un propósito. Me siento deprimida. Estoy perdida. Tengo miedo de perderte. Tengo miedo de autodestruirme. Tengo miedo de no saber quién soy. No sé quién soy. Tengo miedo de no encontrarme jamás. Me da miedo la depresión. La vida es difícil. No entiendo el mundo. Todo adentro mío es tan complicado. No quiero estar acá”

A los 14 años antes de ir a la escuela me despertaba con una tonelada de mierda en el estómago.

Se sentía así, literalmente.

Antes de abrir los ojos pensaba: “qué horror, estar viva una vez más”.

Otra canción que era fácil cantar, de la cual me sabía los coros y el sonido de cada uno de los instrumentos que la conformaban.

Canción no melódica.

Sinceramente no sé de dónde había aprendido esa canción. Pero estaba. Y repetirla día tras día hacía las cosas un poco difíciles.

Decía que en este último tiempo aparecen en mí nuevas ideas.

Y las anoto acá, no para romperle las bolas a la gente con la espiritualidad y qué se yo.

Las dejo por acá como un recordatorio.

Cuando “parece que me pierdo una vez más”.

Digo que no sé de dónde vienen estas ideas generosas que comienzo a sentir, pero SÉ que provienen de mi investigación.

Porque cuando pienso “Qué estoy haciendo acá, no estoy haciendo nada productivo, debería estar haciendo otra cosa” me doy cuenta de que soy una mentirosa.

Porque estoy haciendo MUCHAS cosas acá.

Y la más importante y la más personal: descubrir y limpiar. Limpiar “la casa”.

Limpiar el templo.

Es un proceso interno.

Que me lleva todo el día, desde que despierto hasta que vuelvo a dormir.

“Tengo miedo de perder a Exe”, dice una voz adentro mío mientras cocino lasagna.

Mañana me voy a Roma. El avión se podría caer. Exe se podría enamorar de una chica en la playa. Yo podría no volver nunca más al sur de Francia.

“Tengo miedo de perder a Exe”.

Este miedo parece una cosa tan real de repente que estoy a punto de largarme a llorar…

¡DE NUEVO EN LA DEMENCIA, MAGA!

Entonces me doy cuenta: ¡Bendito seas Miedo!

Te voy a poner en mayúscula, a esta altura, no me había dado cuenta de lo mucho que has hecho por mí todo este tiempo.

Miro mi miedo psicológico como algo natural, como una defensa, como un protector.

El miedo: ¿de qué me protege?

De perderme en las fantasías.

Imaginate lo peligroso, lo extraño y lo oscuro que sería el mundo SI NO TUVIÉRAMOS UNA SEÑAL DE ALARMA que nos avisa A CADA MOMENTO de que tomamos el camino equivocado.

Sería tan horrible, en serio. No podríamos comunicarnos. No podríamos amarnos. Estaría cada uno metido en su propio mambo, sin saber cómo salir de allí dentro, todos absolutamente claustrofóbicos y enfermos.

Pero no.

El mundo (dios, el universo, mi yo impersonal, lo que sea) nos dejó en nuestros corazoncitos unos despertadores MUY inteligentes.

“Porque pensá que estás caminando a oscuras y no sabés por dónde va el camino, y de repente, TE PINCHÁS. Claramente por ahí no es el camino”.

Ese es el miedo.

Que me mantiene alerta.

Que me mantiene CUERDA.

Es mi ancla a la realidad.

Tenía miedo de perderme en el miedo… ¡Pero el miedo no me dejaría jamás perderme! ¿Y sabés por qué?

Porque llega un punto en que es intolerable.

Y entonces TENGO que despertar.

Si tengo miedo es que me alejé de la realidad.

“Si Exe se va con otra… Si yo no vuelvo de Roma… Qué hará mientras yo no esté…”

Esas son las ilusiones, las pequeñas demencias.

Porque HOY estoy cocinando lasagna y Exe está en el sillón escuchando música y haciendo cositas por los dos… “Qué miedo que Exe me abandone…”

Mi miedo protector.

Maga… WAKE UP… Hoy… Acá…

Hoy Exe está en el sillón respirando en la misma habitación blanca en la que estás respirando vos…

Ah, no, me equivoqué, EXE ESTÁ EN LA HABITACIÓN BLANCA, mientras vos estás en la cabeza de él abandonándote por otra chica.

¿Creíamos que la demencia era una cosa muy superficial? No la desestimemos. La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a vivir en esa locura.

Empiezo a comprender.

Hay una forma de salir de la demencia.

Ese “todo tan amoroso que nos creó” puso adentro nuestro varios Mecanismos de Regreso a la Realidad.

No podemos perdernos.

Si siento miedo: no estoy en la realidad, estoy viviendo algún tipo de fantasía (llámese sueño, ilusión).

Puede ser que me imagine enferma. Que me imagine sin trabajo. O imagino que me faltan cosas, que me falta alguien, que no puedo solucionar un problema.

Lo repito: el mundo sería muy oscuro si no encontráramos la forma de salir de esos lugares en los que nos metemos QUE NO SON REALES. ¿Cómo haríamos para vivir en paz?

MIEDO.

Cuando lo comprendo, en esa sensación de vacío, tristeza y desesperación, el Miedo y yo nos guiñamos los ojos y nos tiramos un beso.

Y, cuánticamente (qué palabra tan extraña), todo cambia. AL INSTANTE.

Reconozco que el miedo siempre estuvo allí para DESPERTARME A la realidad.

Reconozco que en la realidad no puedo sufrir, porque siempre estoy lista para TODO lo que llega.

Reconozco que HE MALINTERPRETADO lo que sentía, para lo que fue necesario realizar la pregunta adecuada: “¿contra quién me protege el miedo?

Si siento miedo físico cuando “un león me persigue y me está por devorar”: ¿de qué león hablábamos ahora, cuando siento miedo psicológico?

Hablábamos de lo que no es real.

Hablamos de las historias que teje la mente y que NO TIENEN RELACIÓN con lo que de verdad está sucediendo.

Estuve a punto de volver a creer que me perdía y que eso era posible pero de repente entendí que el miedo es una luz y volví, INSTANTANEAMENTE a la única casa que me pertenece: acá, y ahora.

**En mi pesadilla no se cantan canciones – En la realidad se nos llena de pájaros la boca y ellos cantan por nosotros**

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